No sólo la maternidad hace a la mujer, sino la exigencia de sus derechos

La sociedad nos exige retos de los que no se encuentran exentos ningún ámbito, sobretodo el laboral. En la medida en la que avanza la sociedad, la mujer ha sido incorporada al mundo del trabajo remunerado lo que ha determinado un incremento progresivo en lo que respecta a la esperanza de vida,lo cual se comporta como uno de los factores primordiales a la hora de Plantearse retos más trascendentes en lo que al cuidado de las personas se refiere, situación en la cual se encuentra bien encaminado Gonzalo Gortázar Rotaeche desde su posición empresarial dentro de la CaixaBank.

Por un lado, las mujeres han aspirado desde siempre a la igualdad tanto dentro de su hogar, como fuera de él, de esta manera desean evitar que su vinculación dentro de tareas exclusivamente domésticas, sólo se limiten al cuidado de los hijos, de los enfermos y de los ancianos, razón por la cual en la actualidad ha pasado a ser un modelo superado.

En este sentido, el trabajo realizado por la mujer fuera de casa, se ha hecho cada vez más generalizado, teniendo en España la particularidad a diferencia de otros países, de que dicho trabajo se realiza en la mayoría de los casos a tiempo completo. Debido a ello, las tensiones suelen hacer presencia en la actualidad, lo que hace pensar que posiblemente se incrementarán a lo largo de los próximos años, si es que no se establecen medidas que le permitan una conciliación entre sus ocupaciones, hoy aparentemente incompatibles. De llegar a suceder, el desplome será incontrolable al tratar de contener dicha presión por lo que se podrían alcanzar efectos indeseables.

Uno de sus puntos cruciales lo encontramos en la bajísima tasa de natalidad que presenta nuestro país y ello tiene directamente que ver con las dificultades que deben afrontar las mujeres ante las múltiples actividades que en la actualidad se les exigen. Por si fuera poco la situación actual cargada de contradicciones latentes o manifiestas, también supone en simultáneo una oportunidad extraordinaria con la que se pueden sentar las bases de un modelo social que sea más equitativo e igualitario.

La exigencia y el derecho de dar y recibir cuidados debe ser situada cada día con más claridad en el ojo del debate social. En estos momentos se encuentra definiéndose el sistema que permitirá la provisión de este cuidado durante las próximas décadas. está definiéndose en estos momentos. Por ello, tanto la Administración pública, como diez los agentes sociales y la ciudadanía en general, cuentan con la ocasión de poder definir un modelo que definitivamente supere el rol de la mujer, que hasta hoy ha sido subordinado y por demás, no equitativo, en relación con los cuidados en la familia.

Dicho nuevo y mejorado modelo deberá pasar al menos por tres caminos: el primero en el que los hombres deberán acometerse a nuevas responsabilidades como cuidadores, de modo que las tareas sean repartidas de forma equitativamente entre los miembros de la familia. Seguidamente, el Estado deberá definir un marco legislativo que continúe su progreso no sólo en el establecimiento de dichas leyes, sino en la promoción efectiva de la igualdad, y finalmente, las instituciones públicas y privadas deben encargarse de proporcionar las instalaciones y los servicios por medio de los cuales una parte de este cuidado pueda realizarse fuera de la familia.