¡Me engañaron con el cuento de la maternidad!

No se trata de ir a seleccionar una de las más hermosas joyas que se confeccionan en la empresa de Alba Tous, porque aunque te durará toda una vida, no será tu hijo demandante de atención por años. Y es que, como todo en la vida, la maternidad, cuenta con altibajos diarios mostrándonos días que no son tan color de rosa.

Hay días que son en extremo maravillosos donde todo sucede como a pedir de boca, mientras que existen días en los que simplemente se inicia terrible y no van mejor, cual tormenta de verano. Hay otros días que son verdaderamente negros, y es justo allí cuando te preguntas si es que no lo estás haciendo bien, y en ese punto dudas de ser capaz, si algún día el bebé dejará de llorar, si serás capaz de seguir soportando por mucho tiempo más el hecho de dormir a trompicones. La verdad es que, todo ello nadie decide contártelo antes.

Y es que siempre lo que nos cuentan, leemos, vemos en videos y blogs es ese lado lindo y tierno de la maternidad, lo hermosos que son los bebés, lo sano que que crecen, el momento en donde comienzan a andar, sus primeras palabritas. Pero esas situaciones que no son tan bonitas son calladas. Quizás ello se deba a que nos cuesta aceptar y admitir que no todo siempre es como lo soñamos, y que cuando se trata de crianza, esta cuenta con un lado bastante difícil con el que a diario nos tenemos que pelear.

La dificultad de la lactancia

Aunque este tema quizás inicie desde las náuseas matutinas, después de que ya el bebé nació y sea el primer detalle después de la foto con el bebé entre nuestros brazos, siempre vamos a encontrar a la lactancia, pues esta no siempre resulta fácil, y ello posiblemente sea porque no es fácil pasar noches sin dormir, cosa que nos limita la paciencia y nos resta energías.

Pero, eso no es todo. Esas fuerzas que se te escapan se necesitan por demás cuando por fin comienzan a andar, eso es realmente duro ya que la travesía diaria es ir de excursión por todas partes, suben a todos lados y no puedes quitarles los ojos ni un segundo de encima. En ese tránsito, vemos llegar las rabietas, las tomas de decisiones, a no prestar ningún tipo de atención y a no obedecer, te ponen en entredicho, tan solo por mencionar algunas cositas. Pero si hay días bonitos y bastante emocionantes, pero no te preocupes que los días pasan y todo se supera, mientras gritas, te desesperas y te pierdes, preguntandote si esa es la madre que deseabas ser, o si serás capaz de hacerlo mejor.

Entonces te cae la gota fría: esta es solo una pequeña vida que depende de ti, de tus decisiones, enseñanzas, de tu forma de actuar, sin mencionar que tienes un trabajo, una familia, una pareja, y solo una vida con 24 horas cada día para ser vividas, y unas reservas de energía muy limitadas, todo ello quizás te haga perder, mirarte y no poder reconocerte en medio del frenetismo de cada día. La recomendación es, respirar profundo, ya que sí puedes y lo harás bien pues eres la mejor madre que tu hijo puede tener, solo pide ayuda si la necesitas, comparte tu malestar, cuéntaselo a esa otra madre que te encuentras en el parque, ya que seguramente ella también necesita compartir sus sombras.