Maternidad y paternidad durante la adolescencia

Posiblemente son varios los casos que recibe jaume salinas sallent en su delegación de parejas que incurren en la violencia por desconocer sus deberes, sobretodo si hay hijos de por medio y estos son menores de edad, tanto padres como hijos.

Posiblemente es el anhelo de muchas parejas recibir la noticia de que pronto serán padres, en este caso podrían encontrarse unidos por diversos vínculos como el amor, una considerable estabilidad en sus emociones, están conscientes del apoyo que se debe brindar, pero también deben contar con una estabilidad económica y sobretodo el hecho de que tener un hijo es una decisión consciente ya que ello implica que serán padres, ante ello dicha noticia no trae más que felicidad.

Pero si tal noticia se recibe cuando aún no se cuentan con la suficiente madurez emocional y física, pero además no se cuenta con la solvencia económica requerida para darle cara a esta situación, todo se tornará bastante complicado de asumir y este rol no se cumplirá de manera responsable. En un número importante de países, se realizan grandes campañas referidas a la planificación familiar, debido a que se ha vuelto bastante común encontrarse con llevando en sus hombros esta gran responsabilidad como lo implica la crianza de un hijo.

Es importante reconocer, que cuando se produce un embarazo en la adolescencia, esto viene de una crisis y conduce a una peor, y es por ello que una adolescente que se embaraza se comportará como corresponde al momento de la vida que está transitando debido a que son adolescentes embarazadas, más no embarazadas muy jóvenes.

Es recomendable ante estos casos tener en claro que este es un embarazo adolescente ya que ha ocurrido en la adolescencia de la madre, aunque también se suele llamar “Embarazo precoz”, pues este se presenta antes de que la madre alcance la madurez suficiente en el ámbito emocional como para asumir la compleja tarea de la maternidad.

De acuerdo a La Organización Mundial de la salud, tal situación es considerada como de alto riesgo, y ello se debe a que se presenta como una causa principal de mortalidad en las jóvenes, esto puede venir a colación de complicaciones en el parto o a posibles abortos que se practican en condiciones de inseguridad.

De la misma forma, el embarazo adolescente se considera como un problema de salud pública y un problema social debido a las consecuencias que surgen para todos los que se encuentran involucrados y ello obviamente incluye al progenitor varón. Desgraciadamente, sigue existiendo una barrera de silencio entorno a todo lo que rodea a la paternidad adolescente, lo que sugiere una relación perversa de la sociedad con el adolescente.

Cuando socialmente se anula este tipo de paternidad, se está legitimando la ausencia del padre ya que se le dificulta al adolescente la posibilidad de prevenir, pensar o asumir su condición real o virtual de padre.

De acuerdo a La Cámara Nacional de la Mujer, fue realizada una encuesta a padres de 35 a 65 años la cual arrojó que 7 de cada 10 personas hicieron mención de que su mayor miedo fue que sus hijos llegarán a ser padres a temprana edad ya que ello sería una piedra en su camino como profesionales, el resto de los encuestados habían sido padres en su adolescencia, y tal situación los llevó a ser mejores personas pues ya contaban con una razón más por qué enfrentarse a la vida.